Coaching organizacional- artículo acerca de la confianza-
“Un equipo de trabajo y el trabajo del equipo”
Un buen equipo de trabajo puede lograr una producción de calidad. Cualquiera sea la tarea desempeñada, ésta puede cumplirse con elevados estándares de exigencia y satisfacción.
Un equipo de trabajo brinda confianza hacia afuera y oferta tranquilidad a quien delega en él. Es reconocido y convocado. Atrapa las miradas y se transforma en referente. Inspira respeto. Es confiable.
Un buen equipo de trabajo es apreciado en su totalidad, percibiéndose desde afuera como un sistema – lo es – y brilla con mucha más luz que aquella otorgada por la individualidad.
Un buen equipo de trabajo tiene un auténtico interés: conseguir la excelencia de la tarea en pos de la creación de productos de valor. Productos que enriquecerán la calidad de vida de los otros.
Ejemplos sobran. Se podría pensar en equipos de científicos investigando temas que azotan a la humanidad; los equipos que integran las orquestas sinfónicas; los equipos encargados de desarrollar un emprendimiento de ingeniería, los equipos deportivos y así …muchos más.
Pero “la obra ” terminada no sólo es producto del conocimiento de cada uno de los integrantes del equipo. Si bien es condición necesaria no es condición suficiente.
Al “conocimiento específico de la tarea” lo sostienen las relaciones que establecen entre sí sus integrantes. Siendo éstas, las verdaderas disparadoras de la obra producida.
La armonía en los vínculos junto con el entusiasmo de trabajar alineados tras visión y misión constituyen la matriz sana de un equipo.
Cuando se habla de matriz sana, se habla de punto de partida; de la decisión definitiva de aprender juntos, comenzando la transición hacia un equipo inteligente.
¿En que reside la inteligencia de un equipo?
Hay muchos aspectos ; aunque es la gestión de sus emociones la que resulta decisiva. Las emociones asaltan todo el tiempo cuando un equipo entra en acción sobre todo en los comienzos del proceso generativo. Emergentes de conflictos que se arman y desarman continuamente ; no existe equipo de trabajo sin estos fenómenos.
El conficto es inherente a la naturaleza humana. Es parte del proceso. Conflicto y equipo resultan ecuacionables.
El equipo bulle en desacuerdos y acuerdos, en desencuentros y encuentros. Y las emociones desbordadas insisten en no desprenderse de esas dinámicas.
Frecuentemente obstaculizan de tal manera que el sistema es llevado al límite; todos temen su colapso…entonces es necesario aprender a gestionarlas.
La gestión de las emociones es el proceso por el cual ellas ” dejan de tener a las personas ” para pasar a que “las personas tengan a sus emociones”.
De la frase -” Me tomó la emoción y ya no pude controlar nada” se pasa a la frase: – “tengo esta emoción; la reconozco; la acepto ; la distingo de mis otras emociones ; me acompañará en mayor o menor medida pero ya no me paraliza la tarea, ni obstaculiza la relación con el otro”.
Es el paso de la ceguera a la visibilidad. De la inoperancia a la efectividad.
Dentro de las múltiples emociones que invaden a los equipos, es la desconfianza, la protagonista indiscutida que interrumpe la conectividad que puedan establecer entre sí los miembros del equipo. La confianza es el operador que regula los vínculos y esta emoción no reviste medias tintas. Está o no está. Se construye – es todo un trabajo de aprendizaje – o no se logra hacerlo.
Se podría decir: todo se logra con confianza, nada sin ella. Es la base de toda relación humana y la de la comunicación productiva. Ese es el trabajo del equipo: lograr la confianza hacia adentro.
A partir de la confianza se logra “el entusiasmo alineado”. Entendemos por confianza la siguiente idea compartida por todo el equipo:
“Son capaces de cuidarme ;nada harían de mala fe”. Entonces el otro pasa a ser un aliado, un colaborador ; un compañero en el cual encontrar la ayuda imprescindible. Un protector, y también alguien a proteger. Ya estamos en el terreno del “nosotros” ; el equipo toma potencia…
Cuando esto sucede cada integrante encuentra en el equipo un referente. Un lugar de pertenencia y todos comparten la siguiente segunda idea:
“La competencia está a fuera y es en ese espacio donde se juega la batalla”.
05.10.2009 Comentarios


















