Coaching organizacional
Regatas, coreografías náuticas y procesos de negocios
El escenario náutico resulta una herramienta inmejorable para que el staff de una organización siga desarrollando las competencias que utiliza en el día a día empresarial.
Con sentido profundo y conceptos tallados en la acción, el impacto de éste entrenamiento reside en lo emocional; las embarcaciones navegan corriendo regatas o dibujando coreografías que se transforman en objetivos a cumplir, dentro de programas de entrenamiento empresarial, previamente diseñados.
Todos los programas tienen alineación estratégica con los objetivos del negocio y están elaborados por profesionales del coaching organizacional tras conversaciones con los responsables del desarrollo empresarial (RRHH ) de la organización cliente.
Por esta razón, ganar una regata o lograr una figura completa, dispara el festejo de cada tripulación y el entusiasmo sigue motivando a los participantes, ya en la búsqueda del próximo objetivo.
En el caso de las coreografías, los participantes, no sólo deben comunicarse con eficiencia dentro de cada velero, también lo hacen con las otras naves, de suerte que la flota dibuja figuras en el agua mientras trabajan las competencias necesarias que robustecen a los equipos de alta competencia: comunicación, trabajo en equipo, liderazgo personal, gestión del cambio, todas competencias genéricas que, a diferencia de las técnicas, toman relevancia en lo que hace a la interacción con los demás en el contexto organizacional e imprimen talento emocional a los equipos de trabajo.
El trabajo en equipo – matriz fundamental de cualquier organización - requiere de colaboración mutua, coordinación de acciones, tolerancia a la incertidumbre y compromiso auténtico con la visión y misión de la organización.
Es así que la navegación a vela, presta un contexto impactante y paralelo a la empresa ofreciendo gran potencial de aprendizaje: una tripulación es una organización perfectamente alineada tras visión y misión en el marco de una travesía donde conviven la incertidumbre y la aventura, el cambio y el desafío, junto con el clima de comunidad.
Pero mientras un observador externo vería con fascinación cómo los veleros dibujan figuras sobre la superficie del río, dentro de cada velero el trabajo se hace intenso, la atención se potencia, la coordinación de acciones se agiliza y la adrenalina corre por los cuerpos. Estamos en el corazón del entrenamiento. El concepto se hace acción.
¿Podrán luego las tripulaciones debutantes encontrar el modo de trasladar esta experiencia a la empresa? La respuesta resulta afirmativa en tanto la herramienta náutica sea correctamente interpretada; comienza así el trabajo de facilitación a cargo de los profesionales del coaching organizacional, comienza la sinergia de aprendizaje con los participantes, ya a esta altura, protagonistas incondicionales de su propio liderazgo.
Estamos en el cerebro del entrenamiento: la pasión se hace idea sólida capaz de producir resultados si se alinea con los procesos de negocio y la visión de la organización.
Cada rescate de una experiencia náutica es un tesoro nuevo a descubrir que ingresa al torrente de las visiones; siendo la compartida, la auténtica energía del sistema organizacional.
Al decir de Peter Sengue “no hay organización inteligente sin visión compartida y una visión compartida, también brinda un timón para mantener el rumbo del proceso de aprendizaje cuando arrecian las presiones”.
Muchas veces estos conceptos quedan olvidados dentro de los libros de management. Quizás fuera acertado devolverles la función de faro de los negocios.
Mientras tanto, un entrenamiento aguarda. Corazón y razón; formula eterna. Esta vez sobre veleros y al servicio de las empresas.
23.02.2008 | | | Sin comentarios |






